Esta película es la prueba viviente de por qué la gente se lleva las manos a la cabeza cuando dicen que Hollywood tiene planeado un remake de algún clásico. Es verdad que Paul Verhoeven dejó el listón bien alto allá en el año 87 (diooooosss, hace tanto??!) pero lo que han hecho con esta nueva versión no tiene nombre. Bueno, perdón... sí la tiene: TRUÑACO!
Con la cantidad de elementos aprovechables que tiene es desolador ver cómo de la película sólo interesa el tráiler y poco más puesto que no tiene nada más que añadir, excepto un montón de paja que sólo sirve para que te eches una buena siestecita en el cine tras haber pagado 10 pavos por la entrada.
Si me esfuerzo un poco puedo destacar la escena en la que se desvela cómo es Robocop sin la chatarra que lo recubre (pobrecillo, se queda en ná!) y poco más. Ni siquiera su gran reparto consigue amenizar la velada: qué hace Gary Oldman en esta mierda?, lo mismo va por Samuel L. Jackson junto a su personaje absurdo, por no hablar de Michael Keaton (ha envejecido 30 años de golpe!).
En fin, ni las escenas de acción ni el mismísimo Robocop (del que sólo mola su armadura, porque no se puede ser más soso de cojones...) salvan la función. Por cierto, menudo clímax final, casi me da una parada cardiorrespiratoria de la emoción y la tensión... (inserten emoticono de sarcasmo).





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